La Anestesia Total Intravenosa (TIVA) se define como un enfoque en el cual los agentes anestésicos se administran exclusivamente por vía intravenosa, permitiendo un control preciso de los niveles de sedación y un ajuste dinámico según las características individuales del paciente. Esta técnica, que evita el uso de agentes inhalados, ha ganado relevancia en escenarios clínicos que demandan alta precisión, como en procedimientos de neurocirugía o en pacientes con sensibilidad aumentada a los efectos de los anestésicos.

Beneficios de la TIVA en el Monitoreo Cerebral Intraoperatorio

Un aspecto clave de la TIVA es su compatibilidad con el monitoreo neurofisiológico continuo, particularmente mediante electroencefalografía (EEG). Al emplear fármacos como el propofol, se observa una correlación directa entre los patrones EEG y los efectos clínicos deseados, permitiendo al anestesiólogo ajustar la profundidad de la anestesia con un enfoque basado en objetivos neurocientíficos. Este monitoreo facilita no solo la personalización del nivel de sedación, sino también la prevención de fenómenos no deseados, como el delirio postoperatorio, que puede surgir cuando no se optimiza el balance neurofisiológico.

Mecanismo de Acción de los Agentes Intravenosos en TIVA

Los agentes anestésicos utilizados en TIVA actúan en múltiples niveles del sistema nervioso central, particularmente sobre receptores GABA y NMDA, desencadenando una inhibición controlada de las redes neuronales corticales y subcorticales. Estos efectos permiten inducir y mantener un estado de inconsciencia y amnesia sin interferir significativamente con otros sistemas fisiológicos. Este mecanismo resulta en un estado anestésico seguro y reversible, fundamentalmente distinto del sueño natural, en el cual se alteran temporalmente las redes neuronales que subyacen la conciencia y la percepción.

TIVA y Neurociencias: Un Enfoque Personalizado y Basado en Evidencia

La investigación neurocientífica aplicada a la anestesia ha proporcionado conocimientos avanzados sobre cómo los fármacos intravenosos afectan las redes neuronales responsables de funciones superiores, como la memoria y la conciencia. En TIVA, estos conocimientos se integran en la práctica clínica, mejorando la capacidad del anestesiólogo para personalizar la anestesia en tiempo real. Este enfoque basado en la neurociencia respalda la administración de dosis óptimas que logran los objetivos clínicos al tiempo que se minimizan los efectos adversos a nivel cognitivo y de recuperación.

Conclusión

El enfoque TIVA, potenciado por los avances en neurociencia, no solo transforma la práctica anestésica en procedimientos de alta complejidad, sino que abre nuevas posibilidades para una anestesia personalizada y basada en evidencia. Este enfoque permite controlar con precisión el estado anestésico del paciente, garantizando una experiencia quirúrgica más segura y una recuperación cerebral óptima.

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